En este post hablaremos de la Basílica de San Marcos, la joya de la corona.

Inicialmente se erigió para alojar las reliquias de San Marcos, en el s. IX, pero se quemó; se reconstruyó para luego derribarse en el s. XI y crear un espectacular edificio que reflejara el poder de la ciudad, y así es como la disfrutamos ahora.

Con planta de cruz griega, cinco cúpulas cubiertas con planchas de plomo, y un exterior bellísimo, es la catedral de la ciudad desde 1807 (fecha en que dejó de serlo San Pietro, en Castello), antes la usaban los dux para ceremonias oficiales.
La fachada principal tiene cinco pórticos decorados con mosaicos que narran cómo llegaron a Venecia las reliquias de san Marcos. Son también destacables los relieves del arco de la puerta principal (s. XIII) que presentan escenas de los trabajos de los meses, como escenas de la vendimia para setiembre, pero no tengo foto.



Los cuatro pórticos de la planta superior tienen escenas de la vida de Cristo, como éste.

Y delante de ellos (en el balcón o
loggia) tenemos las réplicas de los cuatro Caballos de San Marcos que podeis ver muy de cerca (tanto éstas como los originales) si visitais el Museo.


Son de bronce y proceden del hipódromo de Constantinopla; es la cuádriga más antigua que se conserva.

Pues ya que estamos aquí, hablamos un momento del Museo, al que puedes acceder desde el nártex (el "vestíbulo") de la Basílica, por unas tremendas escaleras que te conducen, primero a pagar los 4 € (2010) y luego a una sala donde puedes ver maquetas del exterior e interior del templo, ...


...ver los ya nombrados Caballos, visitar muchas otras interesantes salas, ver el interior del templo desde este primer piso...

... y tener una panorámica de la piazza desde el balcón.


La entrada es gratuita, y normalmente hay que hacer una interesante cola que yo me ahorré en las dos ocasiones que fui gracias a lo leído en los foros. Las dos maneras de hacerlo son, o bien haciendo
reserva previa por Internet, o bien llevar una mochila y dejarla en la consigna gratuita que hay en la calle Basso (junto a la tienda Venini, en la Piazzeta dei Leoncini), en la que os darán una tarjeta con la que te dejan entrar por la puerta del medio.

Para visitar el interior de la basílica la mejor hora (si no hay misa) es de 1130-1230 h, cuando está iluminada; de esta manera podreis disfrutar de los 4000 m2 de mosaicos que hay entre las cúpulas y las paredes (éstos son de vidrio y pan de oro, color simbólico bizantino del Cielo) y el suelo.

Algunos representan el Apocalipsis, otros Pentecostés con sus lenguas de fuego, la Ascensión (Cristo rodeado de los ángeles, los doce apóstoles y la Virgen, con los evangelistas en los tímpanos de los arcos, a sus pies), etc.




Cerca del altar mayor, está la entrada (3€) a la Pala d’Oro, el mayor tesoro de San Marcos, un retablo formado por 250 paneles de plata dorada adornados con diminutas escenas de esmaltes y más de 2000 piedras preciosas y perlas.

No se ve en mi mala foto clandestina, pero se representa un Pantocrátor, y alrededor suyo están los evangelistas, profetas, apóstoles y ángeles. Los pequeños compartimentos del contorno representan episodios de la vida de Cristo y san Marcos.
Y no voy a escribir nada más sobre la Basílica porque más y mejor información encontrareis en las guías, sólo que merece la pena que os prepareis un poco la visita para que no os pase desapercibido este lugar único.
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